Un estudio innovador ha descubierto que los factores ambientales, sociales y políticos pueden acelerar el envejecimiento, lo que sugiere la necesidad de estrategias de salud pública para abordar las desigualdades estructurales y los déficits de gobernanza.
Un estudio internacional de referencia en el que participaron 161,981 personas de 40 países revela que factores como la contaminación del aire, la desigualdad social y las instituciones democráticas débiles aceleran significativamente el envejecimiento.
La investigación innovadora, publicado Hoy en Nature Medicine, fue realizado por un equipo internacional de científicos, incluidos expertos del Trinity College de Dublín.
El estudio presenta un marco integral de exposoma global (el estudio de las exposiciones ambientales y su impacto en la salud) y una nueva medida de envejecimiento acelerado conocida como Brechas de Edad Bioconductuales (BBAG, por sus siglas en inglés).
Las BBAG son las discrepancias entre la edad cronológica de una persona y su edad prevista en función de sus métricas de salud, cognición, educación, funcionalidad y factores de riesgo como la salud cardiometabólica.
“Nuestra edad biológica refleja el mundo en el que vivimos. La exposición al aire tóxico, la inestabilidad política y la desigualdad, por supuesto, afectan a la sociedad, pero también influyen en nuestra salud. Debemos dejar de pensar en la salud cerebral como una responsabilidad puramente individual y considerar un marco más ecológico y neurosindémico”, declaró en un comunicado de prensa el autor correspondiente, Agustín Ibáñez, investigador del Instituto de Salud Cerebral Global (GBHI) del Trinity College de Dublín y del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat).
Nuevas métricas
No se puede exagerar el momento crítico en que se realizó el estudio.
En un momento en que la democracia global está en decadencia, la contaminación ambiental está alcanzando niveles críticos y las brechas de riqueza se están ampliando, estos hallazgos ofrecen la primera evidencia sólida de que las exposiciones estructurales más allá de los factores del estilo de vida individual están profundamente arraigadas en nuestros procesos de envejecimiento.
El primer autor, Hernan Hernández, de BrainLat, se hace eco de la urgencia de estos hallazgos: “Esto no es una metáfora: las condiciones ambientales y políticas dejan huellas mensurables en 40 países, revelando un claro gradiente de envejecimiento acelerado desde África hasta América Latina, Asia y Europa”.
Hallazgos significativos
Utilizando inteligencia artificial avanzada y modelos epidemiológicos, los investigadores del estudio desarrollaron la métrica BBAG para comparar la edad biológica prevista con la edad cronológica, descubriendo diferentes tasas de envejecimiento acelerado o retrasado en diferentes regiones del mundo.
Europa mostró el envejecimiento más saludable, mientras que Egipto y Sudáfrica tuvieron el más rápido. Asia y Latinoamérica se situaron en un punto intermedio, con los países de Europa del Este y del Sur mostrando un envejecimiento más rápido.
El estudio indicó que un envejecimiento más rápido estaba fuertemente correlacionado con niveles de ingreso nacional más bajos.
Las exposiciones clave vinculadas al envejecimiento acelerado incluyeron:
- Factores físicos: mala calidad del aire
- Factores sociales: Desigualdad económica y de género, migración
- Factores sociopolíticos: Representación política limitada, derechos de voto restringidos, elecciones injustas y democracias débiles
Los niveles más altos de BBAG predijeron futuros deterioros tanto en las capacidades cognitivas como en el funcionamiento diario, lo que indica consecuencias en el mundo real de estos procesos de envejecimiento acelerado.
“Que una persona envejezca de forma saludable o acelerada está determinado no solo por elecciones individuales o su biología, sino también por sus entornos físicos, sociales y políticos, y estos efectos varían ampliamente entre países”, agregó la coautora correspondiente Sandra Baez, becaria atlántica para la equidad en la salud cerebral en el GBHI de Trinity.
La necesidad de políticas y prevención
Este estudio redefine el envejecimiento saludable como un fenómeno ambiental, social y político, sugiriendo la necesidad de estrategias de salud pública que aborden las desigualdades estructurales y los déficits de gobernanza.
“Los gobiernos, las organizaciones internacionales y los líderes de salud pública deben actuar urgentemente para transformar los entornos, desde la reducción de la contaminación del aire hasta el fortalecimiento de las instituciones democráticas”, agregó el coautor principal Hernando Santamaria-García, becario Atlantic en GBHI, Universidad de California, San Francisco.
Para promover un envejecimiento saludable y reducir el riesgo de demencia a nivel mundial, es necesario abordar las causas fundamentales, abordando las desigualdades sistémicas, el impacto social de la política y los factores ambientales que socavan el envejecimiento saludable.
Fuente: Trinity College de Dublín
