Un nuevo análisis genético identifica a los niños con mayor probabilidad de padecer obesidad

Un nuevo análisis genético dirigido por investigadores de las Universidades de Copenhague y Bristol ha revelado una nueva escala de riesgo poligénico (PGS) que predice el riesgo futuro de obesidad desde la infancia. Esta innovación ofrece potencial para intervenciones tempranas y específicas, con un impacto significativo en la salud pública.

En un nuevo estudio publicado En la revista Nature Medicine, un consorcio internacional de investigadores, liderado por las Universidades de Copenhague y Bristol, ha presentado un novedoso análisis genético que podría revolucionar la lucha contra la obesidad. Esta investigación, que utiliza datos de más de 5 millones de personas, ha culminado en el desarrollo de una escala de riesgo poligénico (PGS) que puede predecir la propensión a la obesidad desde una edad temprana.

Al examinar datos genéticos del conjunto de datos más grande y más diverso jamás creado, incluidas las contribuciones del consorcio de Investigación Genética de Rasgos Antropométricos (GIANT) y la empresa de pruebas de ADN para consumidores 23andMe, los investigadores crearon meticulosamente un PGS asociado con la obesidad en adultos.

Esta puntuación no sólo es la más precisa hasta la fecha, sino que es el doble de eficaz que los métodos anteriores para predecir quién tiene probabilidades de volverse obeso.

“Lo que hace que la puntuación sea tan eficaz es la consistencia de las asociaciones entre la puntuación genética y el índice de masa corporal antes de los cinco años y hasta la edad adulta, un momento que comienza mucho antes de que otros factores de riesgo comiencen a influir en el peso en etapas posteriores de la infancia”, declaró en un comunicado de prensa el autor principal, Roelof Smit, profesor adjunto de la Universidad de Copenhague. “Intervenir en este punto podría, en teoría, tener un gran impacto”.

La Federación Mundial de Obesidad anticipa que más de la mitad de la población mundial tendrá sobrepeso u obesidad para 2035. Las intervenciones actuales, como cambios en el estilo de vida, cirugía y medicamentos, no son universalmente accesibles ni efectivos.

Este nuevo análisis genético ofrece una alternativa prometedora al identificar tempranamente a niños y adolescentes con alto riesgo genético de padecer obesidad, permitiendo implementar estrategias preventivas adaptadas a cada individuo desde una edad temprana.

“La obesidad es un importante problema de salud pública, y muchos factores contribuyen a su desarrollo, como la genética, el entorno, el estilo de vida y el comportamiento. Estos factores probablemente varíen a lo largo de la vida de una persona, y creemos que algunos se originan en la infancia”, añadió la segunda autora, Kaitlin Wade, profesora asociada de epidemiología en la Universidad de Bristol. “Nos complace haber aportado datos del estudio Children of the 90s a esta excepcional y reveladora investigación. Esperamos que este trabajo contribuya a la detección temprana de personas con alto riesgo de desarrollar obesidad, lo que podría tener un gran impacto clínico y en la salud pública en el futuro”.

La eficacia de este PGS reside en su capacidad para explicar variaciones genéticas sutiles que influyen en factores como las funciones cerebrales y el apetito, que en conjunto determinan el índice de masa corporal (IMC) de una persona. Esta puntuación explicó casi una quinta parte de la variación del IMC entre individuos, lo que representa una mejora sustancial con respecto a estudios previos.

Más allá de la genética, los investigadores también exploraron cómo las intervenciones en el estilo de vida, como la dieta y el ejercicio, interactúan con el riesgo de obesidad genética. Se observó que las personas con mayor riesgo genético pueden responder mejor a estas intervenciones, aunque también tienden a recuperar peso más rápidamente una vez finalizada la intervención.

A pesar de su potencial, el PGS presenta limitaciones. Se demostró que es más preciso para predecir la obesidad en personas de ascendencia europea que en personas de ascendencia africana, lo que resalta la necesidad de futuras investigaciones que abarquen grupos poblacionales más representativos.

Fuente: Universidad de Bristol