La terapia mensual podría facilitar la vida a los pacientes con trasplante de riñón

Un nuevo estudio piloto apunta a un futuro en el que los pacientes con trasplante de riñón podrían sustituir las pastillas diarias por una infusión mensual, lo que podría reducir los efectos secundarios tóxicos y proteger los órganos del donante. Los investigadores planean ensayos más amplios para confirmar los primeros resultados.

Para las personas con un trasplante de riñón, la vida suele girar en torno a un estricto programa de pastillas diarias que impiden que su sistema inmunitario ataque el órgano donado. Un nuevo estudio sugiere que, algún día, muchas de esas pastillas podrían sustituirse por un tratamiento mensual más fácil de administrar y más suave para el organismo.

Los investigadores probaron una nueva terapia combinada que utiliza dos proteínas infundidas en lugar de la mezcla habitual de inmunosupresores diarios. En un pequeño estudio piloto de fase 2, descubrieron que la función renal mejoró en todos los pacientes que completaron el ensayo, y ninguno experimentó un tipo de rechazo inducido por anticuerpos, una de las principales causas del fracaso de los trasplantes.

El enfoque está diseñado para abordar uno de los mayores desafíos en la medicina de trasplantes: cómo evitar que el sistema inmunológico rechace un órgano de un donante sin causar daños graves a largo plazo.

Hoy en día, los receptores de trasplantes de riñón suelen tomar varios medicamentos inmunosupresores a diario durante el resto de su vida. Estos medicamentos son eficaces para bloquear los ataques inmunitarios al nuevo riñón, pero con el tiempo pueden dañar la función renal y perder eficacia. También se relacionan con diabetes, hipertensión arterial, colesterol alto y una larga lista de efectos secundarios, como fatiga, debilidad muscular, disfunción sexual, caída del cabello y dificultad para dormir.

Estas cargas dificultan que muchos pacientes cumplan con sus planes de tratamiento, según el primer autor Flavio Vincenti, profesor de medicina y cirugía de la División de Nefrología de la Universidad de California en San Francisco. Omitir dosis puede aumentar el riesgo de rechazo y acortar la vida del riñón trasplantado.

"Esperamos ver un mejor cumplimiento de la medicación con el nuevo régimen, ya que no implica tomar múltiples medicamentos todos los días", dijo Vincenti en un comunicado de prensa.

En el estudio, se inscribieron 23 pacientes con trasplante renal para recibir infusiones de dos proteínas: belatacept y dazodalibep. Estas proteínas están diseñadas para interferir con el ataque del sistema inmunitario al órgano trasplantado sin afectar a las células no inmunitarias como lo hacen los fármacos convencionales.

Todos los pacientes comenzaron con pastillas inmunosupresoras convencionales, pero esos medicamentos se suspendieron el día 28. Desde ese momento y hasta el final del estudio de 48 semanas, los pacientes se mantuvieron con el régimen basado en infusión.

La experiencia inicial no estuvo exenta de contratiempos. Dos de los tres primeros pacientes experimentaron rechazo agudo del órgano. Estos episodios se trataron con éxito y el rechazo se revirtió. En respuesta, el equipo de investigación ajustó la dosis y la frecuencia del medicamento para los participantes restantes.

De los 23 pacientes, 13 completaron el estudio. Siete se retiraron debido a rechazo renal agudo, efectos secundarios o razones no especificadas. Entre quienes permanecieron en el ensayo, la función renal mejoró y se mantuvo estable, incluso en pacientes que habían experimentado rechazo. Cabe destacar que ningún paciente desarrolló rechazo inducido por anticuerpos, una forma común y especialmente perjudicial de fracaso del trasplante.

Los resultados, publicado 3 de febrero en el Revista Americana de Trasplante, están lejos de ser la última palabra. El estudio fue pequeño, y la estrategia de dosificación revisada debe probarse en muchas más personas antes de que los médicos puedan determinar su eficacia y qué pacientes tienen más probabilidades de beneficiarse.

La siguiente fase de la investigación abordará ese desafío al inscribir a un grupo más grande de receptores de trasplantes, según el autor principal Allan D. Kirk, profesor de cirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke.

"Esperamos que la mayoría de los pacientes puedan evitarse los efectos tóxicos de los inmunosupresores, que estarían reservados para aquellos con ciertos factores de alto riesgo", añadió Kirk.

Si los ensayos futuros confirman esta promesa inicial, el nuevo régimen podría transformar la vida después de un trasplante de riñón. Una infusión mensual, administrada en una clínica, podría ser más fácil de manejar para muchos pacientes que un complejo régimen de toma diaria de pastillas. Reducir la exposición a fármacos tóxicos también podría ayudar a prolongar la vida útil de los riñones de los donantes y disminuir el riesgo de complicaciones graves como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

El trasplante de riñón suele ser el mejor tratamiento para personas con enfermedad renal terminal, ya que ofrece una mejor calidad de vida y supervivencia que la diálisis a largo plazo. Sin embargo, el éxito de un trasplante depende en gran medida del control inmunitario de por vida. Investigadores de todo el mundo buscan maneras de perfeccionar dicho control para que los pacientes puedan mantener sus órganos en funcionamiento durante décadas sin sacrificar su salud general.

El nuevo estudio, dirigido por la UCSF en colaboración con la Universidad de Duke y otros centros, es un paso en esa dirección. Entre los coautores se encuentran investigadores del Centro Médico Cedars-Sinai, el Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern, la Universidad del Sur de California y Amgen, que financió el ensayo y proporcionó apoyo económico.

Por ahora, la terapia de infusión sigue siendo experimental, y las pastillas inmunosupresoras diarias estándar seguirán siendo la norma para los pacientes trasplantados. Pero los resultados del piloto ofrecen una visión de un futuro en el que proteger un riñón donado podría no requerir un esfuerzo diario tan alto.

Fuente: Universidad de California San Francisco