La combinación de aditivos alimentarios se relaciona con un mayor riesgo de diabetes tipo 2

Un nuevo estudio ha descubierto que ciertas combinaciones de aditivos alimentarios, frecuentes en los alimentos ultraprocesados, están relacionadas con un mayor riesgo de diabetes tipo 2. La investigación subraya la necesidad de un análisis exhaustivo de estos aditivos.

Un nuevo estudio de importantes instituciones francesas ha descubierto un vínculo preocupante entre el consumo de ciertas mezclas de aditivos alimentarios y un mayor riesgo de diabetes tipo 2. Investigadores del Inserm (Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica), el INRAE ​​(Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente), la Universidad Sorbonne Paris Nord, la Universidad Paris Cité y el Cnam (Conservatorio Nacional de Artes y Oficios) analizaron datos de más de 100,000 adultos en el estudio de cohorte en curso NutriNet-Santé (un estudio de salud pública a gran escala).

Sus hallazgos, publicado En PLOS Medicine, identifican dos mezclas de aditivos en particular que están asociadas con un mayor riesgo de diabetes.

Los aditivos alimentarios, especialmente los más comunes en los alimentos ultraprocesados ​​que se venden en los supermercados, han sido objeto de evaluaciones de seguridad desde hace mucho tiempo. Históricamente, estas evaluaciones se han centrado en sustancias individuales.

Este estudio es pionero en un enfoque más amplio al examinar el impacto de múltiples aditivos consumidos juntos: un escenario más realista para los patrones dietéticos típicos.

El equipo de investigación, dirigido por Mathilde Touvier, directora de investigación del Inserm y coordinadora del estudio, realizó un seguimiento de los participantes durante un período promedio de 7.7 años. Documentaron meticulosamente la ingesta de alimentos y bebidas y la compararon con diversas bases de datos para detectar con precisión la presencia de aditivos.

Principales Conclusiones

Entre las cinco mezclas principales de aditivos identificadas, dos se destacaron por su asociación con la diabetes:

1. Una mezcla que contiene emulsionantes como carragenina, almidones modificados y aditivos que normalmente se encuentran en caldos, postres lácteos, grasas y salsas.

2. Otra mezcla compuesta de edulcorantes, colorantes y acidulantes, comúnmente encontrada en bebidas y refrescos endulzados artificialmente.

“Este estudio es el primero en estimar la exposición a mezclas de aditivos alimentarios en una amplia cohorte de la población general y en analizar su relación con la incidencia de la diabetes tipo 2”, declaró en un comunicado de prensa la primera autora, Marie Payen de la Garanderie, estudiante de doctorado del Inserm. “Los hallazgos sugieren que varios aditivos emblemáticos presentes en muchos productos suelen consumirse juntos y que ciertas mezclas se asocian con un mayor riesgo de esta enfermedad. Por lo tanto, estas sustancias podrían representar un factor de riesgo modificable, lo que abre el camino a estrategias para prevenir la diabetes tipo 2”.

Implicaciones más amplias y direcciones futuras

El descubrimiento de que ciertas mezclas de aditivos podrían aumentar el riesgo de diabetes conlleva importantes implicaciones para la salud pública. Actualmente, los aditivos alimentarios se aprueban según sus perfiles de seguridad individuales.

Este estudio sugiere la necesidad de que los organismos reguladores también consideren los efectos combinados de los aditivos.

“Se necesitan más estudios para dilucidar los mecanismos subyacentes y profundizar en la comprensión de las posibles sinergias y antagonismos entre estas sustancias”, añadió Touvier. “Este estudio observacional por sí solo no es suficiente para establecer una relación causal. Sin embargo, nuestros hallazgos coinciden con Trabajos experimentales in vitro recientes sugieren posibles efectos cóctelIndican que la evaluación de los aditivos debe tener en cuenta sus interacciones y respaldar las recomendaciones de salud pública que aconsejan limitar el uso de aditivos alimentarios no esenciales.

Fuente: Inserm (Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia)