Estudio: El precio del carbono y las energías renovables reducen las emisiones más rápidamente

Un importante estudio realizado en 40 países durante tres décadas concluye que combinar la tarificación del carbono con una fuerte inversión en energías renovables e investigación es una de las maneras más eficaces de reducir las emisiones. La investigación ofrece una hoja de ruta práctica para los gobiernos que buscan fortalecer sus políticas climáticas.

Un nuevo análisis exhaustivo de las políticas climáticas en 40 países a lo largo de 32 años tiene un mensaje claro para los gobiernos: poner un precio al carbono funciona mejor cuando se combina con una inversión seria en energía limpia e innovación.

El estudio revisado por pares, publicado en la revista Política climática, concluye que la fijación de precios y los impuestos al carbono, combinados con inversiones en energía renovable e investigación, son algunas de las herramientas más eficaces disponibles para reducir las emisiones de dióxido de carbono.

En lugar de buscar una única solución supuestamente óptima, los investigadores sostienen que los países logran mayores avances cuando implementan una amplia combinación de políticas y las fortalecen sostenidamente a lo largo del tiempo.

El equipo internacional responsable del estudio incluye expertos de la Universidad de Barcelona, ​​la Universidad de Lausana, la LMU de Múnich y la Universidad de Oslo. Examinaron la evolución y el rendimiento de las políticas climáticas a lo largo de más de tres décadas, utilizando un nuevo método que permite evaluar simultáneamente diversos instrumentos de política.

Su enfoque les permitió ir más allá de las medidas generales y evaluar cómo interactúan las combinaciones de políticas en el mundo real. Esto cobra cada vez mayor importancia a medida que los gobiernos incorporan nuevas normas e incentivos climáticos a los ya existentes.

“A medida que los gobiernos amplían sus esfuerzos en materia de políticas climáticas, evaluar su eficacia se ha vuelto cada vez más difícil debido al creciente número de políticas coexistentes”, señaló en un nuevo comunicado el autor principal, Yves Steinebach, profesor del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Oslo.

Agregó que los hallazgos del equipo pretenden ayudar a los tomadores de decisiones a centrarse en las medidas que tienen más probabilidades de funcionar en su propio contexto nacional.

El estudio se basa en ejemplos de países como Suecia y Noruega, que han creado algunos de los marcos climáticos más ambiciosos del mundo. Estos países se basan en una amplia gama de políticas, desde impuestos al carbono hasta el apoyo a las energías renovables, en lugar de apostarlo todo a un solo instrumento.

En los 40 países estudiados, los investigadores identifican un conjunto de medidas clave de política climática que refuerzan sistemáticamente la ambición climática, independientemente de las demás herramientas existentes. La tarificación del carbono y los impuestos a los combustibles fósiles son fundamentales, pero el análisis también destaca la importancia de una inversión pública sostenida en proyectos de energías renovables y en investigación y desarrollo.

La evaluación país por país del equipo señala un importante potencial sin explotar en varias economías importantes. En particular, el análisis destaca a Australia, Canadá y Japón como lugares donde el aumento de los impuestos especiales sobre los combustibles fósiles podría mejorar sustancialmente el desempeño climático.

Este tipo de orientación es valiosa para los gobiernos que se ven presionados a cumplir sus objetivos climáticos y a mantener la competitividad de sus economías. La fijación de precios del carbono y los impuestos a los combustibles pueden ser políticamente delicados, pero también se encuentran entre las formas más directas de desincentivar la contaminación y dirigir la inversión hacia opciones más limpias.

Al mismo tiempo, el estudio enfatiza que la fijación de precios por sí sola no es suficiente. Las inversiones en infraestructura de energía renovable y en investigación sobre tecnologías limpias ayudan a garantizar que hogares y empresas cuenten con alternativas realistas a los combustibles fósiles. En conjunto, estas medidas pueden acelerar la transición hacia sistemas energéticos bajos en carbono.

El artículo también aporta una contribución en el ámbito metodológico. Los autores presentan un nuevo conjunto de herramientas para evaluar políticas climáticas que permite abordar la complejidad de las combinaciones de políticas modernas, donde decenas de medidas pueden operar simultáneamente. Este marco, afirman, también puede aplicarse a otras áreas de políticas de rápida evolución, más allá del cambio climático.

Al comentar la importancia más amplia del trabajo, el editor en jefe de la revista, Pieter Pauw, subrayó la creciente necesidad de evidencia clara sobre lo que funciona.

“La necesidad de políticas climáticas eficaces es cada vez mayor, al igual que su complejidad. Este documento ofrece un análisis riguroso y perspectivas oportunas que pueden ayudar a los países a reducir las emisiones de dióxido de carbono de forma más eficaz”, afirmó en el comunicado de prensa.

Para estudiantes, legisladores y ciudadanos que siguen las negociaciones climáticas, el mensaje es a la vez aleccionador y esperanzador. No existe un único cambio de política que resuelva el calentamiento global. Pero ahora hay pruebas más contundentes de que un paquete bien diseñado de tarificación del carbono, impuestos inteligentes e inversión sostenida en energías renovables e investigación puede generar un progreso real y medible.

A medida que más países intensifiquen sus esfuerzos climáticos en los próximos años, los autores argumentan que el uso de este tipo de herramientas basadas en la evidencia puede ayudarles a evitar el ensayo y error y a avanzar más rápidamente hacia reducciones drásticas de emisiones. El siguiente paso será que los gobiernos traduzcan estos hallazgos en cambios concretos en sus políticas y sigan perfeccionando sus enfoques a medida que se obtengan nuevos datos.

Fuente: Taylor & Francis Group