Un estudio de la Universidad Wake Forest muestra que vivir en barrios social y económicamente desfavorecidos puede tener efectos profundos en la salud cerebral y el riesgo de demencia, lo que sugiere que los cambios de políticas podrían ser clave para mejorar la salud de la comunidad.
El lugar donde vives puede afectar significativamente tu salud cerebral y tu riesgo de desarrollar demencia, según una nueva investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest.
El estudio, publicado Hoy, en la revista Alzheimer's & Dementia: Behavior & Socioeconomics of Aging, se revela que los individuos que residen en áreas marcadas por niveles más altos de vulnerabilidad social, injusticia ambiental y desventaja socioeconómica exhiben diferencias notables en la estructura y función del cerebro.
"Este estudio es consistente con otras investigaciones que muestran que el estado del entorno social en el que viven las personas puede moldear su salud cerebral de maneras profundas", dijo el autor principal Timothy Hughes, profesor asociado de gerontología y medicina geriátrica en la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest, en un comunicado de prensa.
Para descubrir estos hallazgos, los investigadores analizaron datos de 679 adultos inscritos en el Estudio del Cerebro Saludable en el Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer de Wake Forest.
Los participantes se sometieron a escáneres cerebrales y análisis de sangre para detectar indicadores tempranos de la enfermedad de Alzheimer y demencias relacionadas. Posteriormente, el equipo comparó estos marcadores biológicos con tres herramientas nacionales que evalúan las condiciones del vecindario por código postal: el Índice de Deprivación del Área, el Índice de Vulnerabilidad Social y el Índice de Justicia Ambiental.
El estudio reveló que las puntuaciones más altas en estos índices, que indican una mayor carga vecinal de determinantes sociales de la salud, se asociaban con cambios en los biomarcadores relacionados con la demencia. Estos cambios fueron particularmente evidentes entre los participantes negros que vivían en los barrios con mayor carga.
Los biomarcadores identificados incluyeron una capa externa más delgada del cerebro, cambios en la materia blanca que apuntan a enfermedad vascular, flujo sanguíneo reducido y circulación más irregular, factores que pueden contribuir al deterioro cognitivo y de la memoria con el tiempo.
“Este estudio es uno de los primeros en conectar diversos factores sociales locales con marcadores biológicos avanzados de demencia”, añadió el autor principal, Sudarshan Krishnamurthy, estudiante de sexto año de doctorado en medicina. “Demuestra que las condiciones y el entorno en el que viven las personas —como el acceso a aire limpio, vivienda segura, alimentos nutritivos y oportunidades económicas— pueden dejar una huella duradera en la salud cerebral”.
La investigación refuerza un creciente conjunto de evidencias que sugieren que los factores sociales y ambientales no son meras influencias de fondo sino variables esenciales para comprender y abordar la enfermedad de Alzheimer y las demencias relacionadas.
“Si realmente queremos mejorar la salud cerebral en todas las comunidades, debemos mirar más allá de las decisiones individuales y centrarnos en los sistemas y estructuras más amplios que dan forma a la salud a nivel del vecindario”, agregó Krishnamurthy.
